Ciro

2 Cr 36:22 En el primer año de Ciro, rey de los persas, para que se cumpliera la palabra de Jehová, dada por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro, rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, este decreto:

2 Cr 36:23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique Casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, que sea Jehová, su Dios, con él, y suba allá».

Esd 1:1 En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Jehová anunciada por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro, rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito en todo su reino, este decreto:

Esd 1:2 Así ha dicho Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá.

Esd 1:7 El rey Ciro sacó los utensilios de la casa de Jehová que Nabucodonosor se había llevado de Jerusalén y había depositado en la casa de sus dioses.

Esd 1:8 Los sacó, pues, Ciro, rey de Persia, por medio del tesorero Mitrídates, el cual los contó y se los entregó a Sesbasar, príncipe de Judá.

Esd 3:7 Luego dieron dinero a los albañiles y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajeran por mar madera de cedro desde el Líbano hasta Jope, conforme a la autorización de Ciro, rey de Persia, acerca de esto.

Esd 4:3 Zorobabel, Jesúa y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: -No nos conviene edificar con vosotros la casa de nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová, Dios de Israel, como nos mandó Ciro, rey de Persia.

Esd 4:5 Sobornaron además contra ellos a algunos consejeros para frustrar sus propósitos, durante todo el tiempo que Ciro fue rey de Persia y hasta el reinado de Darío, rey de Persia.

Esd 5:13 Pero en el primer año de Ciro, rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuera reedificada.

Esd 5:14 Los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén para llevarlos al templo de Babilonia, el rey Ciro los retiró del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien había nombrado gobernador.

Esd 5:17 Ahora, si al rey le parece bien, que se investigue en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es verdad que el rey Ciro dio efectivamente la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y que se nos comunique la decision del rey sobre esto».

Esd 6:3 En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que la Casa fuera reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que fueran puestos sus cimientos; su altura, de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura;

Esd 6:14 Así, los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron la obra, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Darío y de Artajerjes, rey de Persia.

Is 44:28 Yo soy el que dice de Ciro: “Es mi pastor y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: ‘Serás edificada’, y al Templo: ‘Serán puestos tus cimientos’ ”».

Is 45:1 «Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir puertas delante de él, puertas que no se cerrarán:

Dn 1:21 Así continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.

Dn 6:28 Daniel prosperó durante los reinados de Darío y de Ciro, el persa.

Dn 10:1 En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar. La palabra era verdadera y el conflicto grande, pero él comprendió la palabra y tuvo inteligencia en la visión.

El decreto de Ciro

Esd 1 22En el primer año de Ciro, rey de los persas, para que se cumpliera la palabra de Jehová, dada por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro, rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, este decreto: 23 «Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique Casa en Jerusalén, que está en Judá.

Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, que sea Jehová, su Dios, con él, y suba allá».

Situación histórica

El rey persa Ciro, a quien Isaías se refiere llamándolo “pastor” y “ungido” de Jehová (Is 44.28; 45.1), promulgó en el primer año de su reinado (538 a.C.) un edicto, por el cual los judíos exiliados en Babilonia quedaban en libertad de regresar a su patria llevando consigo el encargo expreso de edificar «la Casa a Jehová, Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén» (2 Cr 36.22-23; Esd 1.3).

Casi cincuenta años habían transcurrido desde el día en que los caldeos (o “babilonios”) incendiaron el Templo, derribaron el muro de Jerusalén y prendieron fuego a todos sus palacios (2 Cr 36.17-19).

En aquella ocasión, la mayoría de los que lograron salvarse fueron llevados «cautivos a Babilonia» (2 Cr 36.20). A partir del punto en que Reyes y Crónicas finalizan su relato, los libros de Esdras y Nehemías toman el hilo de la historia de Israel. Su aportación es de inapreciable valor, dada la escasa documentación disponible acerca del período siguiente al decreto de Ciro.

Fue entonces cuando no solo regresaron muchos desterrados a Jerusalén, sino que allí restablecieron el culto (Esd 3.1-7), iniciaron la reconstrucción del Templo y la restauración de los muros de la ciudad (Esd 3.8-13; 6.13-15; Neh 2.11-7.4) y se dispusieron a crear una nueva comunidad nacional, auténticamente regida por la ley de Dios (Neh 8-10).